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ue es el Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que se caracteriza por una serie de disparos clínicos y patológicos con una variabilidad relativa. Los disparos clínicos que presentan los pacientes se centran en tres aspectos: alteraciones cognitivas, es decir, alteraciones de la memoria, de la orientación espacial, del lenguaje...; alteraciones funcionales, así como, una pérdida progresiva de independencia en las actividades de la vida diaria, y alteraciones psicológicas y de comportamiento (ansiedad, delirios, alucinaciones, andar sin rumbo, agresión,...) Todas estas últimas manifestaciones son las que tienen más importancia para la familia.

La enfermedad del Alzheimer fue identificada por primera vez por ALOIS ALZHEIMER, psiquiatra y neurólogo alemán. Aqui encontraréis más información sobre el descubridor de esta enfermedad.


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Hay una gran variabilidad en cuanto a las diferencias entre los pacientes en varios aspectos: la edad de inicio, la velocidad de evolución, el tipo de alteraciones de las capacidades mentales. También es variable la aparición de varios trastornos psicológicos y de comportamiento (por ejemplo, unos pacientes pueden tener alucinaciones y ser agresivos mientras que otros son siempre pasivos).

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íntomas

Durante las primeras etapas de desarrollo, la enfermedad muestra unos síntomas tan poco evidentes que a menudo pasa desapercibida tanto para el mismo enfermo como para sus familiares. De otro lado, estos primeros síntomas son tan diferentes en cada persona que suelen atribuirse a procesos normales de envejecimiento. De todas maneras, los síntomas siguientes pueden ayudar a detectar la enfermedad:

  • Problemas sociolaborales derivados de la pérdida de memoria.
  • Desorientación en el tiempo y el espacio.
  • Dificultad para reconocer objetos y personas.
  • Dificultad para llevar a cabo las tareas domésticas habituales.
  • Transtornos del lenguaje que afecten a la comunicación tanto oral como escrita.
  • Dificultad a la hora de manejar dinero.
  • Síntomas depresivos y falta de iniciativa.
  • Cambios de personalidad y humor, que pueden oscilar entre la confusión, la suspicacia, el temor....
  • Alteración de la capacidad de razonamiento y de discernir fácilmente entre lo que es correcto y lo que no.

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Pese a los años que hace que se investiga esta enfermedad, las causas que la provocan no están bien definidas. Se sabe que la edad es un factor muy importante de riesgo: El Alzheimer afecta el 10% de las personas mayores de 65 años, pero entre las personas de más de 90 años este porcentaje aumenta hasta el 50%

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iagnóstico

El Alzheimer es una enfermedad degenerativa, progresiva e irreversible, al menos por el momento. Aun así, las numerosas e importantes investigaciones científicas que se llevan a término en cualquier parte del mundo están cada día más cerca de encontrar soluciones que permitan, si bien no curar la enfermedad todavía, sí, al menos, retrasar y retardar el desarrollo.

De todas maneras, sí que existen ahora mismo tratamientos farmacológicos y no farmacológicos como las terapias de estimulación cognitiva que ayudan a disminuir algunos de los síntomas que los enfermos experimentan, con lo cual les mejoran la calidad de vida.

No hay una prueba única y determinante para diagnosticar el Alzheimer. Se determina que una persona sufre Alzheimer mediante un diagnóstico global, que integra varias pruebas, que son las que permiten ir eliminando otras posibles enfermedades. Es decir, el Azheimer se diagnostica por exclusión de otras patologías a través de un proceso que incluye:

  • Elaboración del historial médico: mediante una entrevista con el paciente y con miembros de la familia para recoger información sobre los primeros síntomas y como aparecieron.
  • Evaluación del estado mental: estudiar su sentido del tiempo y del espacio, su capacidad para habla, recordar, comprender y hacer cálculos simples.
  • Examen físico: para evaluar su estado nutricional y para buscar la presencia de otras enfermedades que pueden ocasionar síntomas parecidos a los del Alzheimer.
  • Examen neurológico: mediante pruebas de coordinación de tono muscular y de fuerza, de movimiento ocular, del habla y de las sensaciones, con la finalidad de evaluar su sistema nervioso y buscar síntomas de desórdenes cerebrales diferentes de los del Alzheimer.
  • Pruebas analíticas de sangre y orina para descartar deficiencias.
  • Prubas clínicas y de laboratorio.
  • Exámenes psiquiátricos y psicológicos: para obtener una información más detallada del estado mental, puesto que permiten descartar otras enfermedades que tienen síntomas similares como por ejemplo la depresión, y probar la memoria, el razonamiento, la capacidad de escribir y de expresar ideas y la coordinación visual y motriz.

 

 

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TAPAS DEL ALZHEIMER

Podemos establecer tres estados o fases de evolución de la enfermedad con un deterioro marcadamente progresivo. A pesar de todo, el enfermo no muere de Alzheimer, si no de padecimientos agregados derivados de su situación (neumonía, insuficiencias cardíacas y respiratorias).

         Fase 1. Los cambios emocionales son los primeros en expresarse, con irritabilidad y pérdida de interés general y rendimiento. El cambio intelectual fundamental es la pérdida de memoria reciente cotidiana, así como la resolución de problemas nuevos. Consecuencia de la pérdida de memoria es la dificultad para orientarse en el espacio (se puede perder en lugares familiares) y en el tiempo (pide varias veces qué día es y qué hora es), agravándose poco a poco. Es en esta fase cuando la familia se tendria que informar adecuadamente y planificarse para prevenir consecuencias no deseadas.

         Fase 2. Se produce una acentuación de las alteraciones, especialmente de la pérdida de memoria. Empieza a fallar el lenguaje: circunloquios (dar vueltas al mismo varias veces), repeticiones de lo que ya se ha expresado, anómia o dificultad para encontrar la palabra adecuada. El enfermo manifiesta alteraciones comportamentales: vueltas por la casa, manipula objetos continuamente, tiene dificultades para dormir por las noches. Antes de finalizar esta fase el enfermo tendrá dificultades para reconocer lo que ve (agnosia visual) confundiendo objetos, personas y lugares, ocasionando verdaderos problemas y serios peligros, incluida su integridad física. La vigilancia del paciente en esta fase tiene que ser continua.

         Fase 3. El lenguaje se ha deteriorado de forma importante. Desaparece el habla espontánea. Repite lo que le acaban de decir (ecolália). La comprensión del lenguaje se encuentra gravemente afectada. Tiene una gran dificultad para encontrar las palabras adecuadas. Su lenguaje se puede reducir a palabras solas que incluso no encuentra. Ha empeorado, también, la dificultad en el reconocimiento (agnosia visual). Se alteran los movimientos voluntarios. En definitiva, el enfermo en esta fase no habla, no se sabe mover (andar, comida...) y no sabe reconocer lo que ve. A nivel emocional puede reirse o llorar sin ningún motivo.

         A lo largo del proceso de la enfermedad se tiene lugar un desaprendizage progresivo, el paciente cada día desaprende algo. Pierde cada día algo de lo que sabía, al contrario que un niño que cada día aprende una cosa nueva.
         AGRESIVIDAD. Hace falta recalcar que es posible que en cualquiera de estas fases se dé un deterioro brusco, inexplicable con alteración grave del comportamiento. En este caso es de máximo interés comunicarlo al médico puesto que puede tratarse con farmacologia.